sábado, 12 de diciembre de 2009

Virgen del Orgasmo




Del espanto al encanto, te rezo
impregnado de tu verbigracia
seducido por tu aristocracia
de fruto a punto de caramelo

Tras las huellas calientes de los besos
cofradías de hormiguitas laicas
endulzando la sangre más agria
ofrendan dulces soles de invierno

un trozo de cielo como regalo
Esperanto de la torre de Babel
por favor, ¡no nos vendan simulacros!

en fugaz ida y vuelta al Edén
“prohibido prohibir” el pecado
ahora y en buena hora. Amén

viernes, 27 de noviembre de 2009

Virgen de la Fantasía





Para mi Virgen de la Fantasía
no existe mejor altar que la cama
donde rezar de noche y de día
con las manos juntitas en sus nalgas

De hacer catedrales en las nubes
soy arquitecto "honoris causa";
a quemar iglesias con sus cruces
dedico mis Domingos de Pascua

Cambio rutina por Imaginario,
realidad que supere la ficción,
monte de Venus por monte Calvario

Ferviente creyente de tus labios
cambio mi fe por tu absolución,
¡a tomar por culo los notarios
!

viernes, 30 de octubre de 2009

Adíos, octubre




Adíos, octubre. Casi no llegas a fin de mes. Pero aquí estamos. Ya recoges tus días del calendario y te los lleva puestos. Ya desmantelas tu fábrica de pasos. Te llevas contigo un sueño que funcionaba bien en la cama, un horizonte que se pasó de la raya y tu pedacito de cielo decorado con nubes al gotelet. Adíos.

Otro verano desahuciado...

No faltan los agoreros con ínfulas de meteorólogos auspiciando un invierno más frío pues, según dicen, se estropeó la calefacción central en el infierno. Mal rollito por doquier. Campañas para vacunar a noviembre de la Gripe A. El alma humana imputada en un delito de malversación de fondos públicos. Terroristas mercantiles jugándose en la Bolsa la muerte como un valor seguro... menos mal que los americanos han inventado un nuevo super héroe: OBAMAN. Él nos conducirá hasta la Tierra prometida, donde podremos recalificar los terrenos como suelo urbanizable y así sacarnos una pasta

Te vas, octubre, y me dejas en herencia otro descosido más, un sol con apremio de embargo y el corazón en el punto de penalty.

A mi lado, un idea llama al 012 pidiendo cita previa con su médico de cabecera. En la sala de espera de Urgencias, pacientes usuarios aguardan por su receta de Vinagre y Rosas.Frente a mi, observo como a una madre se le ha quedado dormido el amor entre los brazos...

miércoles, 7 de octubre de 2009





Como si fueran de fósforo y prendieran al mínimo contacto con el oxígeno, las palabras se quemaban al llegar a su paladar. Por eso, no decía nada. Sólo miraba.

Miró sus uñas. Necesitaban un corte. Parecian diez lunas moriscas. O bien - quiso pensar- sus uñas, de ese modo desapercibido, eran parte de su esqueleto queriendo fugarse del interior de su cuerpo. Pero no… sonrió. Eran sólo células muertas.

De pronto, costaba respirar. El aire parecía pesar más que de costumbre. Por instinto, una de sus manos, se agarró el pecho, solidaria, como queriendo ayudar a los pulmones con su sobrecarga. Escuchó como, en el fondo de su caja toráxica, seguía el tic-tac sonando como una gotera dentro de un profundo tanque de gasolina. La mera idea de tener un corazón con goteras, le hizo recordarla de nuevo e intentó desviar sus pensamientos por otros rumbos, pues seguir esa dirección sería como conducir en sentido contrario por una circunvalación.

Se distrajo mirando a un niño en la calle jugando a hacer pompas de jabón. Aquello siempre le había gustado. No pudo dejar de asociar la imagen con la de los antiguos artesanos de vidrio soplado. Imaginó aquel hábil niño moldeando las burbujas según iban emergiendo, dotándolas con formas de peras algunas, otras como un botijo, ánforas griegas, un pingüino, una canoa, un rostro… aquel rostro, "su rostro"... Otra vez su imagen. Eso provocó que las figuritas, flotando en el espacio de su imaginación, se precipitaran de golpe, estampándose y estallando como frágil cristal, contra el pavimento. De nuevo, se sintió magnetizado hacía el epicentro del circulo vicioso de las emociones. Y trató de huir.

Debía pensar en otras cosas. En cualquier cosa sin cara. En aquella bolsa de plástico ondeando como una bandera blanca sobre la rama de un arbusto en el descampado… por ejemplo.

¿Qué sabía sobre el plástico?. Sabía que provenía del petróleo, que en realidad eran polímeros artificiales de carbono. Ah… el omnipresente carbono, indiscutible protagonista de nuestra existencia. Intentó recordar sus clases de Química. Siempre creyó que si a alguien se le hubiera ocurrido hacer un cuento, una serie de animación, o lo que fuese, donde los personajes fueran Don Calcio, Don Magnesio o Doña Azufre, la señorita Plata, el señor Helio… personificándolos con sus respectivos roles, sus correspondientes funciones… entonces, quizás no hubiera sido tan coñazo estudiar la Tabla Periódica...


... ¿Por qué no?... hubieran podido reproducirse todas las historias. ¿Acaso un grupo humano no era como una unión de diferentes átomos con sus respetivas valencias y “desvalencias”?... ¿acaso el manoseado y repetitivo bien contra el mal no era otra cosa que la moralista representación de las relaciones entre iones, protones y electrones?, ¿acaso una pareja humana no era otra cosa que una posible molécula?... No, no y no… otra vez cayendo en la trampa, otra vez sintiéndose como un átomo aislado de Uranio, despedazándose en trocitos, cargándose con las aspiraciones destructivas de un arma nuclear.

Si antes todos los caminos llevaban a Roma, ahora no era así. Ahora todos los caminos llevaban a "ella"... Ella coleccionaba caminos. Según iban llegando a sus pies, ella los cogía y los guardaba en su maleta de viaje. Él ya sabía que cuando esa maleta estuviera llena partiría. También sabía que no podía acompañarla. Simplemente, porque él ya había encontrado su “lugar en el mundo”. Pero, ahora, no podía impedir que esas letras, esas vocales y consonantes, cobardes, no se atrevieran a sortear el campo minado de su lengua. Esas letras, aglomeradas en su laringe, impidiendo el paso del aire, que antes se reunían formando un nombre propio con sabor a pan recién horneado en su boca y ahora parecían lingotes de plomo fundidos en los Altos Hornos de su garganta.

Vale… no pasaba nada. La cuestión era no hablar, no pensar, no sentir de puertas adentro. Dejarse llevar por el viento. Sabía que la alquimia del tiempo actuaría y, esos recuerdos, ahora pesados como el metal, llegarían a ser ligeros como pompas de jabón. Y entonces, volvería a ser como un niño, jugando a moldear figuritas en el aire…

Buscó con la mirada al niño de antes jugando en la calle. Ahora caminaba calle arriba, cogido de la mano de su abuela, pensó. Seguramente, en su casa, su madre le tendría preparada la merienda.

sábado, 12 de septiembre de 2009




Mi sueño no es americano, no tiene efectos especiales, no hay disparos, ni persecuciones espídicas… aunque sí algo de sexo, con calcetines y sin más soundtrack que sus gemidos “a capella”.

Mi sueño no es un musical, no tiene más coreografía que seguir andando… andar, andar; en puntillas o a la pata coja; cruzar por un paso de cebra o por un alambre de púas a quince metros de altura con mis pies desnudos; andar paso a paso o saltando charcos… pero andar. Lo de volar, se lo dejo a los pájaros. Mi pesadilla no es otra que verme como un ángel en silla de ruedas.

Mi sueño no tiene subvenciones estatales ni está patrocinado por una marca de cigarrillos. Mi sueño no es una superproducción, por eso no necesita grandes campañas de marketing, ni reventar taquillas… me basta con tenerte a ti, sentada en el patio de butacas, comiendo palomitas de maíz y, arrancarte una sonrisa. No pretendo que al final de mi sueño me den un Oscar, me basta con conseguir un Jero …

Yo tengo un sueño pequeñito. Tan pequeñito que me cabe en el pecho.

martes, 1 de septiembre de 2009



Hoy me enfadé con mi perro.
El caso es que no le gusta ir atado. Él no entiende que se vuelve loco cada vez que ve un gato y cruza las carreteras sin mirar. Y si no es eso, son las multas que vamos coleccionando por llevarlo suelto. Él no entiende de multas y eso, así que muerde con ahínco su correa, se revuelve y parece poseído tirando de ella las pocas veces que me veo forzado a ponérsela. Luego, aun sin quitársela, si la sueltas, él se queda quieto, tranquilo, a tu lado…
Hoy no estaba yo muy relajado porque perdí la tarde en tonterías y en nuestro paseo vespertino, para cruzar una calle, me volvió a montar el numerito de la correa. Entonces, ya a salvo de los coches, sentado en una roca de la playa de la Concha, le increpé de la peor manera, es decir, comparándolo conmigo: “- oye, estoy hasta los huevos de que protestes por la correa- le dije- apenas la llevas puesta veinte minutos… yo me la tengo que poner ocho horas diarias de lunes a viernes y me aguanto”.
Mi perro me miró, agachó sus orejas y posó su cabeza sobre mi pierna izquierda… porque él de multas y coches no sabe, pero de eso… de correas, sí que sabe.

lunes, 31 de agosto de 2009

que me sueltes pasado!!!




Este mes no he tenido tiempo para colgar nada nuevo, así que retomo este cuadro, ya muy antiguo, actualmente en el cabecero de mi cama, para recordarme que hay que soltar amarras... y mirar para el frente... de batalla.